La batalla por la literacidad
Ahora nuestro ilustre escritor (Carlos Fuentes) nos describe la batalla que México ha librado y sigue librando en su esfuerzo por construir una patria lectora:
Pero por más lucido que fuese José Vasconcelos en sus conceptos y en su lenguaje, mayor aun debía ser su voluntad para llevar la educación pública a los rincones más apartados de México: a las tierras más abandonadas. La ausencia de escuela, el 90% de iletrados, no eran solo indicio de la incomunicación dentro de un país encerrado entre sus abruptas montañas y sus interminables desiertos. Era, además (y quizá sobre todo) resultado de una tradición autoritaria, la de dominar mediante la ignorancia, la de explotar gracias al silencio, la de apartar con el auxilio de la distancia a los seres humanos –la mayoría de los mexicanos –vistos como carne de cañón en ocasiones; bestias de carga en otras; fieles servidores en el mejor de los casos.
Todos conocemos la increíble valentía de los primero maestros enviados por Vasconcelos a alfabetizar los ranchos, las haciendas, los pequeños poblados. Muchos murieron asesinados por los hacendados o sus matones, las guardias blancas cuya función era impedir que la Revolución cumpliera sus programas. Otros profesores fueron mutilados, regresaron sin nariz, sin orejas. Es una de las páginas más tristes, y más heroicas de nuestra historia moderna, jalonada por matanzas pavorosas, de Rio Blanco a Aguas Blancas y de Topilejo a Tlatelolco. Acabar con la impunidad de los matones, los rateros, los tiranuelos, sigue siendo una prioridad de la vida pública mexicana. Los maestros de la Revolución dieron, con su sacrificio, el ejemplo a la ciudadanía entera.
Fuentes, C. (1997, p. 8). Por un progreso incluyente. México, D.F.: SNTE.
México en siete u ocho décadas ha dejado de ser un país de “90% de iletrados” para convertirse hoy un país con más del 90% de letrados. Este no es logro pequeño por supuesto pero de ninguna manera implica que tan sorprendentes resultados de alfabetización impliquen logros similares en la literacidad. El gran reto de México no es ahora si sabemos o no leer y escribir sino si somos capaces de capturar el texto, interpretarlo, reflexionarlo y usarlo para resolver los problemas que la vida social demanda. Tristemente “los matones, los rateros, los tiranuelos” siguen azotando al país y eso es por la negra tradición de la historia de México, todavía vigente, de “dominar mediante la ignorancia”. Ya uno de estos maestros heroicos que describe Carlos Fuentes les habló a los niños mexicanos con fiera sabiduría:
“Tu porvenir con libros se defiende”.
Cuando todo niño mexicano aprenda tan fundamental lección no habrá carne de cañón, hoy en día tristemente representada por los miles de ajusticiados en la narco-justicia, no habrá seguidores ilusos del sueño americano, no habrá bestias de carga ni fieles servidores de causas corruptas. Quien logra encontrar su propia voz en el universo de los textos, tendrá nueva voz y nuevo texto, y así dejará de pertenecer a la masa explotada del silencio y se unirá creativamente al interminable esfuerzo de erigir una nación más justa.
Uei Tlatolli y sus lectores, esperan saber más de estos maestros heroicos. ¿Alguno de ustedes ha recogido un relato de esa época? ¿Tuvieron padres o abuelos que fueron maestros en la época de Vasconcelos? ¿Qué saben del proceso histórico de alfabetización de sus propios lugares de origen o de sus propios lugares de trabajo? ¿Cómo tomamos en nuestras manos como maestros el reto de pasar de la alfabetización a la literacidad?
Se abre una pantalla en blanco.
¿Qué texto interno siente el impulso de manifestarse en texto escrito al leer el texto de Carlos Fuentes?
Escriban lo que piensen y sientan.
Uei Tlatolli se nutre y crece gracias a que dos manos sobre un teclado, con electrónica magia, hablan.
Héctor Méndez
Enseñar la Defensa por Medio de los Libros…
Es grato leer este espacio, me llama la atención la frase pero una realidad es que muchas veces ni los maestros sabemos usar aquellos libros que pueden servirnos para defendernos. Entonces ¿cómo puedo enseñar a mis alumnos a defenderse si no puedo defenderme?
Esa es una triste realidad, concuerdo en que lo que nos urge no es enseñar a leer sino a tener literacidad. Tristemente acepto que tengo muchas deficiencias lectoras debido a que no tengo aquellas estrategias que me permitan abrir las puertas de la comprensión lectora.
Esta es mi motivación, evitar que mis alumnos lleguen a tener los mismos obstaculos que presento en mi vida adulta. Por eso busco la manera de crecer y aprender, pero no solo basta con la motivacion. Esta es solo un paso de muchos.
Espero y tengo fe de que juntos podremos ganar la batalla contra la ignorancia, y contra aquellos que pretenden crecer a costa de otros….
Les envio un cordial saludo, y agradezco el permitirnos crecer al leer espacios como estos!!!!
AL INICIO DE ESTA BATALLA
Hablar con las personas mayores siempre resulta una experiencia interesante.
Por labios propios de una persona que aprendió a leer y escribir alrededor de 1930 he escuchado cómo era esta gran aventura…
Varios niños sentados alrededor del maestro, algunos con pizarras lujosas que tenían marco y otras no tanto, el “pizarrín” en la mano que era una especie de gis para escribir la lección dictada, hacer los ejercicios de caligrafía o las cuentas. Borrar y escribir, borrar otra vez.
No existían lápices, lapiceros ni cuadernos. Todo se tenía que llevar en la mente porque nada de hojas en copia o libros para repasar.
Al otro día, sólo el maestro con un pequeño libro. La hora de las leyendas, los refranes,cuentos o anécdotas. Le sigue el dictado con la pizarra encima de las piernas y si se tenía los medios, encima de una mesita de madera hecha por el propio padre. No pueden olvidar repasar las cuentas. Todos bajo un árbol o de un tejado…
Qué tiempos aquellos en los que se tenía el dicho:
“La letra con sangre entra”, dice el entrevistado quien recuerda con mucho cariño aún a quien le enseñara a leer, escribir y hacer cuentas porque lo hizo ser “un hombre de razón”.
Esto señala un hombre que ahora tiene 85 años de edad y que siempre ha vivido en el Estado de Hidalgo.
Al leer a Fuentes, he recordado lo estudiado sobre la epoca en la que el Estado decidió quitarle la educación a la Iglesia para asumirla como una herramienta de poder, creo que aun ahora seguimos con esta tendencia, nos marca lo que debemos enseñar y proponer a nuestros alumnos que aprendan, pero nosotros debemos propiciar que aprendan a aprender.
Me ha impacatado mucho la frase “Tu porvenir con los libros se defiende” que será una de las frases que presidan la sección de lectura dentro de mi aula.
Mis padres son maestros jubilados, mi abuela materna y abuelo paterno lo fueron y sacando cuentas ellos debieron de haber iniciado por aquella década de 1940 cuando Vasconcelos era director de la Biblioteca Nacional. Por aquellos años Lázaro Cárdenas creaba la Normal Luis Villareal conocida como El Mexe y ahí mi abuela estuvo internada. El Gobierno la cerró por que se argumentó que ya no se necesitaban maestros rurales pero en fin esa es otra historia.
Soy maestro de Telesecundaria y tuve la oportunidad de trabajar en el municipio de Pisaflores , Hidalgo, en 2002. En las dos escuelas que estuve, que por cierto están alejadas de la capital como a siete horas de camino, me encontré con que el sueño de Vasconcelos se había hecho realidad, instalaciones, maestros, libros, computadoras, dos al menos, pero ¡oh! Desilusión, libros nuevos en sus envoltorios de celofán, computadoras en sus cajas y equipos de laboratorio con excremento de ratón. ¿No será, como plantea Héctor, que los maestros aun continuamos con la tarea de “los matones, los rateros, los tiranuelos” que siguen azotando al país; al no hacer uso de los recursos con los que contamos? ¿cómo queremos pasar de la alfabetización a la literacidad si ya contamos con algunos recursos y no los aprovechamos? ¿algunos de nosotros seremos los nuevos tiranos? Aunque Estoy seguro de que todos los que lean esto, están convencidos de que con sus granos de arena contribuyen a que los jóvenes de nuestro país tengan la oportunidad de defiender su porvenir con los libros.
Por lo pronto sigamos disfrutando de este espacio y en espera de la nueva voz y el nuevo texto que cada uno de los participantes aquí vertamos.
Saludos
“Tu porvenir con libros se defiende”, cuanta razón encierra la frase y que triste que México siga siendo un País en donde el promedio de libros leídos es uno por mexicano al año.
La Secretaría de Educación Pública se ha esforzado en dotar a las bibliotecas de aula y de escuela diversos libros, en cantidad y calidad en cuanto a contenidos e impresión, como una estrategia para la promoción de la lectura.
Al niño pequeño le gusta que le lean, pero es curioso, conforme va creciendo y ya puede leer por sí mismo sin depender de nadie, va perdiendo ese gusto por la lectura. De ahí los resultados tan poco halagadores en las evaluaciones PISA en lo que a comprensión lectora se refiere.
Los maestros tenemos ese reto, esa titánica labor de alfabetización que Vasconcelos se echó a cuestas, no menos titánica labor es la de fomentar la literacidad en la actualidad cuando tantos distractores atraen la atención de los potenciales lectores. A la escuela se le ha encomendado esa tarea de enseñar a sus alumnos a leer y escribir en su aspecto más amplio.
Recordemos el poder de los libros si queremos un México mejor.
Como docente siempre creí que enseñando a leer y a escribir a los niños estaba cumpliendo con mi profesión, sin embargo al paso de los años me di cuenta de que había que darle el poder la palabra a mis alumnos y que yo tenía que estar preparada para ello. Al paso de los años y no sin muchos tropiezos he podido poco a poco acercarme a esa meta. He tenido alumnos que han vencido el temor de hablar frente a otros adultos haciendo solicitudes que me han llenado de orgullo, sin miedo y con mucho respeto. Recuerdo como una de mis alumnas le solicitó a mi directora de la primaria (que por cierto no era nada fácil de convencer) que se realizara un concurso de canto, para ello yo ya había intentado convencerla, pero me dijo que eran cosas mías, que le enviara a mis alumnos y que los dejara que ellos hablaran; así fue como esta niña acompañada por otras más, se acercaron y la convencieron de hacer ese concurso precisamente el día del niño. Luego mi directora me dijo, ves, eso es lo que quiero que ellos hablen, que ellos propongan, que no tengan miedo de solicitar. Entendí entonces a mi directora, comprendí que los niños pueden hablar por sí mismos, y que nosotros podemos canalizar sus intereses. Sí, ellos tienen el poder de la palabra y nosotros debemos crear y aprovechar las oportunidades para que vivan la literacidad.
Por primera vez , me enfrento a mi propio reto, reto a superar, saltar esa gran muralla que sentimos los fronterisos por el sueño americano, sin valorar nuestras raices del México independiente, innependiente del tirano, rico noble, burgues.
Poco a poco quiza muy lentamente como docente he valorado a todos los y las ilustre mexicanas que han querido hacer algo por este México., nación libre con un futuro prometeder, patria joven.
Como docente creo que tengo mucho que hacer por esta patria, aprender, enseñar, literalizar.
Cuando salí de la normal ya hace 26 años, mi padre me decía: allá al ejido que te manden allá te quedarás por un tiempo indefinido, quizas en ese momento no le entendía, al paso del tiempo y a la práctica docente en el ejido donde ejerci, poco a poco me enamore de mi práctica y a la promesa de dejar el lugar a los 2 años, resivi mi cambio a mi estado, y de nuevo a un ejido, de nuevo a la práctica de mi labor docente, llegue a mi ciudad natal y de nuevo al ejido.
Esto nos da una panoramica de lobor vocacional del servicio de los que saben, por enseñar a los que no saben, como decian los fundamentos de Vasconcelos.
Cuando la entrega del que sabe es plena en el saber de la conciencia de que el ejemplo jala, la enseñanza sola florese.
Los y las maestras del México actual solo tendremos que disponernos a tal labor , sin distraciones de promesas sindicalistas y pensamientos elitistas de puestos politicos que de nada nos van a posisionar en sociedad actual.
HOLA HOLA YA DE REGRESO.
¡ Que bienvenida en este espacio ! y quiero iniciar mi comentario con el tìtulo de la BATALLA POR LA LITERACIDAD”
en realidad que batalla por ella, pero la batalla primeramente se tendrìa que aplicar con los docentes que se resisten al cambio en su desempeño diario en el aula con los educandos y porquè no, creo que con ellos mismos en su actuar con la lectura y por la lectura para finalmente tener mejoras con nuestro querido Mèxico. En el tiempo de Vasconcelos un docente tenìa su reconocimiento ante la sociedad por lo que le enseñaba a sus alumnos y ¿ ahora ? como està el reconocimiento del docente. Antes el profesor dentro de las mùltiples actividades que realizaba con sus alumnos y la comunidad diariamente leìa con sus alumnos, lo de sus alumnos, para sus alumnos, inventaba cuentos, leìa cuentos, revisaba cuentos, etc. pero actualmente buscamos a quièn le corresponde hacer todo lo referente a la lectura ( claro que hay excepciones y se les reconoce ). Hay muchas quejas de nuestra profesiòn pero, ¿que hacemos para evitarlas ?. Compañeros no esperemos a ver quien hace lo que a nosotros nos corresponde, no es fàcil tener logros de manera individual pero si cada uno de nosotros nos comprometemos a iniciar un cambio en el proceso de la literacidad y podemos unir a nuestro equipo a otro elemento màs; pues serà un gran paso y una mejora de mucho beneficio en nuestra labor educativa.
Gracias y hasta pronto.
Al leer al Maestro Carlos Fuentes me doy cuenta de la lucha que ha sido para Mèxico tratar de salir de la ignorancia, del analfabetismo, pero como bien dice no solo enseñar a leer y escribir es alfabetizar, esta palabra comprende un universo màs grande y es el saber comprender, razonar, apropiarse de lo que leemos, escuchamos y escribimos, eso si serìa un logro en nuestro paìs y para nuestra poblaciòn. Para esto tenemos menos obstaculos que los primeros maestros enviados por José Vasconcelos para que alfabetizaràn a la poblaciòn rural, de ranchos y haciendas alejadas y lugares olvidados de nuestra naciòn, que, exponiendose a una mutilaciòn y aùn màs a la perdida de la vida, lo realizaròn.Nosotros no vamos a exponernos a tanto, porque ya tenemos el camino abiero, las veredas andadas y la tierra aplanada de esta ruta, creo que lo que tenemos que hacer es reflexionar si la actividad que estamos haciendo esta correcta o tendremos que reencausarla o replantearla pues esta es una ocaciòn importante para ello.Los docentes como yo nos debemos dar cuenta de la impòrtancia que tienen las palabras, y como las entendemos, como reflexionamos.Entonces por mi parte estoy haciendo un alto para reflexionar en mi pràctica docente y me doy cuenta que muchas veces he pasado por alto cosas importantes por no saber reflexionar, entender o apropiarme de las mismas.
Me da mucho gusto poder accesar a este sitio, pues he intentado en varias ocasiones hasta el dìa de hoy, de antemano envìo saludos a todos los lectores.
En este espacio ùnicamente quiero citarles el ejemplo de una persona muy cercana a mì, la cual naciò en 1917 y falleciò hace algùn tiempo.
Ella le tocò vivir desde muy pequeña los cambios revolucionarios en nuestro paìs y con los años trabajò en el mercado de nuestra ciudad, mas sin embargo, por necesidad aprendiò a “hacer cuentas”, para ganarse la vida. No aprendiò a leer y a escribir. Desafortubadamente como ella existieron muchos mexicanos. Hoy en dìa sigue siendo parte del engranaje del motor que me impulsa a trabajar con mis alumnos y sentir dìa a dìa que esos pequeños que veo a diario estàn bajo mi responsabilidad… aportemos nuestro granito de arena, para que esta nueva generaciòn de mexicanos sea mejor.
En estos tiempos, nos hemos acostumbrado a pensar que la sociedad en la que vivimos , con todas las incongruencias que escuchamos y con la carga económica tan pesada, nos hemos acostumbrado a vivir de esa manera, sin cuestionar, sin preguntar y algunas veces sin entender el por que de la misma situación, parece una frase el decir “tu porvenir con libros se defiende” sin embargo el desarrollo del sistema nervioso central tiene una intima relación con los ejercicios, que se hacen es decir que cuando más se piensa, reflexiona, pregunta, cuestiona las redes neuronales se extienden con mayor rapidez y se multiplican las conexiones, cuando esto pasa, el ser humano es capaz de enfrentarse con mayores aptitudes a la problemática cotidiana y se desarrolla la creatividad que tiene que ver con la búsqueda innovadora de respuestas o caminos diferentes para resolver los problemas, a futuro esta persona podá desarrollar muchas más actividades y a la vez será mucho más responsable. El futuro tiene un tiente de esperanza cuando somos capaces de desarrollar mayores habilidades lectoras en los alumnos. a la larga los niños y tambien el país lo agradecerá mucho gusto, felicidades es un buen aliciente cuando se encuentra con maestros y maestras comprometidos, preocupados y ocupados en mejorar la educación, en la trinchera donde debe ser….
LA FLOR DEL CAMPO AÚN EN PIE
En el año de 1937, llega a un ejido llamado “Plan de Nandalumi”, en Suchiapa, Chiapas, una maestra llamada Angélica de Neville de aproximadamente 60 años, con problemas al caminar, pero con un gran espíritu. Su misión instalar la primera escuela primaria rural unitaria para todos los niños que habitaran por la región. Inició con 5 alumnos, ellos entre 10 y 14 años (ninguna mujer), próximos o en la adolescencia.
Comenzarón las clases; las letras, la biología, nombres de planetas, los números… y al darse cuenta la maestra que uno de los alumnos sabía sumar y restar (vendía pan y leche), fue promovido al segundo grado por tener más conocimientos.
La primaria tenia como aula una troje que servía para almacenar el maíz. Cuando era época de cosecha, los alumnos tenían que tomar clases debajo de un huisache y si llovia, todos salían corriendo rumbo a su casa con su pizarra bajo el brazo. Ésta escuela recibio el nombre de “Flor del Campo” (aún existe), los alumnos podían cursar hasta el tercer año de primaria y si querian proseguir sus estudios tenian que trasladarse a la ciudad capital. Para incorporarse a las escuelas ¡de la capital! , condición indispensable para ingresar era calzar zapatos y no cacles ni huaraches y tener conocimientos sobre la naturaleza.
Dos de los noños de la primaria “La Flor del Campo” lograron quedarse en una de éstas escuelas por sus conocimientos sobre el “Añil”, planta que al ser procesada desprende una tinta de color azul que servia para teñir telas.
Sólo uno de los tantos ejemplos que existieron en nuestra nación para demostrar que las reformas que se hicieron al Artículo 3° de la Constitución y al deseo de varios luchadores e intelectuales por por crear las bases de una educación que actuara en defensa de las clases desprotegidas, logró tener frutos.
La educación rural tiene sus inicios en el gobierno de Adolfo Huerta, la escuela rural con José Vasconcelos al frente y prosiguió Lázaro Cárdenas expandiendo la educación por todo el país.
La visión de estos y otros muchos personajes de nuestra historia son los responsables de que niños de aquellos tiempos hayan tenido la posibilidad de acceder a la educación, y varios de ellos, mejoraron sus condiciones de vida extendiendo sus horizontes, algunos otros como profesionistas recibieron la estafeta para construir y desarrollar un México mejor.
Ahora, ante el “México de nuestros Recuerdos”, veo que aún hoy, año 2009, existen niños o jovenes que viven en ranchos, ejidos o poblaciones rurales, que requieren llegar a una escuela y que aún deben caminar varios kilómetros para tomar clases. Todavía es necesario que existan docentes que con romanticismo luchen por mejorar las condiciones educativas, que se logre realmente la igualdad de oportunidades para todos. En nuestro México, existen aún resagos educativos y se requieren de maestros comprometidos, actualizados y con deseos de que el maestro vuelva a ser, ese personaje con credibilidad, con valores, con convicción, con espiritú de superación, con entrega por su misión.
La educación transforma vidas, y José Vasconcelos y su gran visión tranformó la vida de mi padre, la escuela rural le dió la oportunidad de concluir su educación como Medico cirujano, hoy tiene 84 años y habla con mucho cariño de la maestra Angélica, su primera maestra que encaminó sus pasos y cambió su vida.
“Saber leer y escribir transforma vidas”
El fenómeno de los “desorejados”, tengo entendido, se dio en tiempos del cardenismo y no durante la gestión educativa de José Vasconcelos. Corríjanme si me equivoco.
El sistema educativo que implemento Jose Vasconselos para promover la alfabetización de los mexicanos menos favorecidos, permitió al maestro ser una figura importante dentro de las comunidades rurales, tan importante como el boticario o el saserdote de la comunidad.
El carácter de servicio, de saber y de transmitir o enseñar a los niños y jovenes de las comunidades en sus distintos contextos, fuerón permitiendo que los maestros de ese tiempo se ganaran un aprecio, un respeto y una estima por la sociedad. Sin duda que había mucho de heroísmo, de sacrificio y de entrega en la labor docente. Es un valor que actualmente debemos de recuperar en el sentido de ser o convertirnos en los maestros que necesita la sociedad mexicana actualmente.
Se dice que: “Cada pueblo tiene el Gobierno que se merece”, tal vez lo podríamos trasferir al tema educativo, pero como pregunta no como afirmación, si cuestionamos que: “¿Cada niño tiene el maestro que necesita?” y entonces podríamos análizar la historia del sistema educativo mexicano en diferentes momentos desde un punto de vista más participativo de los maestros, de su función, de su proyecto de vida, de su vocación o de su arte para enseñar y entonces podemos situarnos en nuestra realidad como agentes de cambio y de transformación, donde podremos hacer mucho desde nuestra trinchera en La Batalla por la Literacidad que reclama las necesidades del contexto mundial de nuestros días.
Los tiempos y situaciones cambian, si antes se dominaba a través de mantener la ignorancia en el pueblo, de manejar y controlar el conocimiento, ahora eso es ya insostenible, no podemos seguir apaticos y pasivos ante las desigualdades, las injusticias y los abusos. Ahora todos tenemos que ser más productivos y más concientes, responsables y comprometidos con lo que hacemos, con una visión más humana y social, ya que no habra otra manera de adaptarnos culturalmente como nación a un mundo globalizado y competitivo. Debemos contribuir con actitudes diferentes y positivas a la idiosencracia o manera de ser de las personas.
Como docentes tenemos esa oportunidad con nuestros alumnos y esa es también nuestra responsabilidad. Y entonces si tiene sentido hacer referencia a la frase:
“Tu porvenir con los libros se define”
Saludos cordiales.
Temachtiani:
Del vasconcelismo tengo la imagen idealizada que inspiran los acontecimientos de los años veinte, cuando el México post revolucionario era el espacio vital de los artistas que nos legaron su obra en los muros de los edificios coloniales, en libros, en revistas literarias, en fotografías, en la música.Se puede imaginar al Ulises Criollo en su oficina de Argentina 28, viendo como los muralistas y sus ayudantes plasman la historia nacional y sus conceptos de una sociedad justa. Fue el 9 de junio de 1921 cuando José Vasconcelos, rector de la Universidad, les otorgó a Jorge Enciso y Roberto Montenegro el primer contrato para hacer pintura mural en San Pedro y San Pablo. Un año después, Lombardo Toledano firmó el contrato con los muralistas que pintarían la Escuela Nacional Preparatoria, hoy convertida en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, un lugar muy querido, muy entrañable. David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera fueron invitados directamente por el propio Vasconcelos, así como artistas jóvenes como Fermín Revueltas, Fernando Leal y Jean Charlot, entre otros.
Los últimos años de esta década brillante se recuerdan por acontecimientos trágicos que empañaron a la naciente “democracia”: la persecución religiosa que se convirtió en la Guerra Cristera, el fusilamiento del Padre Pro,el asesinato del general Francisco Serrano y sus acompañantes en Huitzilac , el de Obregón, y el fraude electoral que llevó a Vasconcelos a partir hacia el exilio. De esta historia hay un capítulo que don Andrés Henestrosa recordaba muy bien y lo contaba con su talento insuperable: la relación de Vasconcelos con Antonieta Rivas Mercado.
Mi abuelo terminó sus estudios en la Normal de Tamatán y recién egresado participó en el Sindicato de trabajadores de la educación de la República Mexicana, a finales de los años treinta. Los documentos que acreditan su participación ostentan la hoz y el martillo de la educación socialista de Lázaro Cárdenas, época menos recordada en lo relacionado con los maestros mutilados, que mi abuelo vio en la ciudad de México. Toda la vida los recordó como mártires de la educación y víctimas del fanatismo irracional. También gustaba conversar sobre el breve encuentro con Vicente Lombardo Toledano.
En la biblioteca del centro de maestros hay una antología de cuentos mexicanos, “Lo fugitivo permanece”; les recomiendo todos los textos, pero de acuerdo con el tema de esta sección, está el cuento de José Revueltas, “Dios en la tierra”. También la película “Antonieta”, de Carlos Saura. Dos ejemplos de una lista interminable.
México es una nación de libros, desde la época prehispánica- nos ilustra el admirado Miguel León Portilla- así que el afán de llevar la palabra a todos los rincones no terminó con el exilio de Vasconcelos.
Entre las secciones recomendadas en este diplomado, aparece IBBY México, una asociación con sede en Basilea y fundada en México en 1979 por personas cuyo objetivo era, es todavía, acercar a los niños y jóvenes a los buenos libros. Pilar Gómez, Carlos Pellicer López, Rebeca Cerda y Norma Romero Ibarrola iniciaron esta labor que en 2009 cumple tres décadas. En 1981 organizaron la primera Feria del Libro Infantil y Juvenil, en el Auditorio Nacional, que actualmente se realiza en el Centro Nacional de las Artes, sin que nadie mencione a sus fundadoras. Detrás de esta “revolución” de la lectura, está IBBY México. Allí se organizaron desde 1989 los talleres de animación a la lectura, educación lectora, el primer intento de profesionalización de la promoción de la lectura, con el Diplomado en Promoción Lectora; los bunkos (bibliotecas de barrio) ubicados en zonas marginadas de la ciudad de México y de algunos estados del país, el comité lector que selecciona los libros para las Bibliotecas de Aula (la SEP les envía los textos). Recuerdo el escándalo que se hizo porque casi no había escritores mexicanos(la SEP hace la selección general, que luego envía a IBBY y a otras asociaciones), algunos intelectuales denigraron la labor de IBBY; ellos, con la autoridad moral que da la fama nunca han hecho algo por los niños y jóvenes, salvo talleres de creación literaria donde se les rinden los honores correspondientes a su talento, fama y fortuna.
Los mejores exponentes de este apasionante tema de la lectura han impartido seminarios en la Asociación Mexicana para el Fomento del Libro Infantil y Juvenil, A.C., así es su nombre : Pablo Latapí Sarre, Felipe Garrido, Eliseo Diego, entre omuchos, y personas que asistieron a estos cursos han destacado en este ramo, tanto en la SEP, como en CONACULTA y en editoriales reconocidas.
Mi querida maestra Norma Romero Ibarrola también sufrió los embates de la gente que opina sin hacer uso de los procesos de lectura: hace muchos años, una empresa le solicitó que escribiera una guía para padres, y con un equipo conformado por pedagogos, antropólogos y demás especialistas, aunado a su talento-poco-explotado de escritora, hizo la Guía para Padres. Era un asunto olvidado cuando el SNTE y Vamos México se la compraron a aquella empresa y el resto es historia. Si la gente leyera se daría cuenta que la Guía y los manuales (así los califica Norma) “Leer de la Mano” I y II, son textos elementales para quienes nos dedicamos a la docencia y la promoción de la lectura. Esos escándalos no hicieron mella en Norma Romero, quien participa en congresos internacionales y mantiene intacta la convicción de que todos los niños y jóvenes mexicanos tienen derecho a leer buenos libros.¿Y por qué no decir que este diplomado también forma parte de esa revolución cultural, pues ofrece una nueva manera de abordar la lectura?
Hola, yo soy maestra en mi casa, tengo dos hijas que educar. Estoy muy contenta de tomar este diplomado que me esta enriqueciendo y cuyo aprendizaje legare a mis hijas. Los padres de familia tambien tenemos responsabilidad en el estancamiento de la literacidad; nuestros hijos no nos ven leer y cuando ellos toman un libro los mandamos a ayudarnos en la casa y que “no pierdan el tiempo”. Desde mi trinchera les ayudare maestros, a que nuestros hijos encuentren la pasion en la lectura, la pasion en la comprension de que los libros les abriran puertas en la vida, la pasion por el entendimiento del conocimiento. Animo maestros, no dejemos de luchar!!
Hola, enriquecedores los comentarios en esta pagina, de casualidad me encontre el nombre exacto de una maestra que me dio clases en la primaria, alguien pudiera ocnfirmarme si es ella? La maestra se llama Rosalia de la Fuente Guzman, me dio clases en una primaria de Reynosa, Tamaulipas, si es usted, pudiera escribirme al correo: futuro04@hotmail.com, me gustaria tanto saber de usted, GRACIAS!!!